Sábado, 25 de Junio 2022
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Sin las familias que buscan a sus desaparecidos, no

Por: Rubí Bobadilla

Sin las familias que buscan a sus desaparecidos, no

Sin las familias que buscan a sus desaparecidos, no

No señor, una vez más no. Imposible lo que hace con las desapariciones. En primer lugar, es una pena anunciar, sin invitar a las familias involucradas en la búsqueda, una nueva estrategia (tres años y medio después de su llegada) porque apenas se dieron cuenta de las fallas que existen en la localización de personas desaparecidas y en la identificación de cuerpos que esperan regresar con sus familias, fallas que desde hace años han denunciado los colectivos en busca de sus seres queridos.

No, señor, el decir que “se hizo el anuncio de manera pública en las redes sociales para que todos lo vieran” no es justificación de que las familias no hubiesen estado presentes y que solo se aplaudieran entre funcionarios, porque eso solo grita que ni las cifras son reales ni atiende “de frente la problemática”. Es una burla para cada familia que busca, hasta debajo de las piedras, literalmente, a sus desaparecidos.

No, una vez más no. Las desapariciones no disminuyeron 39.25. De hecho, sin hacer cuentas chinas, según el Registro Nacional de Personas Desaparecidas o No Localizadas (RNPDNO) hay en Jalisco 14 mil 954 personas de quienes se desconoce su paradero, de las cuales, seis mil 377 desaparecieron en lo que va de su administración.

Pero como a su gobierno le gusta decir que ha encontrado a muchas personas (cuando la mayoría de los hallazgos principalmente se llevan a cabo por los esfuerzos de las familias) le platico que desde 1964 en Jalisco se han registrado 23 mil 665 desapariciones, contando incluso a las personas que ya fueron localizadas, de las cuales 12 mil 916 desaparecieron durante su gobierno, es decir, más de la mitad. ¿Lo ideal no sería entonces que nadie desaparezca?

Tampoco es válido decir que en lo que va de su administración se han judicializado 690 personas y se ha vinculado a proceso a 354 por los delitos de desaparición, desaparición forzada, homicidio, privación ilegal de la libertad, Abuso sexual, feminicidio, "entre otros que tienen que ver muy de cerca con las desapariciones”, ¿Por qué? Porque según el último dato obtenido por Transparencia, pese a las casi 15 mil personas de quienes se desconoce su paradero solo se han logrado cuatro sentencias condenatorias por desaparición y una por desaparición forzada. ¿Por qué inflar las cifras con el resto de los delitos?

Sí, el Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses tiene todo para ser uno de los mejores en el País, las capacitaciones brindadas por especialistas del extranjero sin duda dan a las y los trabajadores grandes herramientas para la identificación de personas, pero, cómo poder avanzar cuando el personal es insuficiente, cuando se les obliga a trabajar jornadas extenuantes ante la llegada todos los días de decenas de cuerpos, sumados a los más de tres mil restos humanos resguardados en el Instituto que no han podido ser conformados y entregados a quienes les buscan. Hemos documentado casos en los cuales las familias han esperado hasta dos años para que se les devuelva a sus seres queridos.

Cómo presumir las decenas de diligencias llevadas a cabo por las autoridades estatales cuando las familias son quienes se organizan para buscar en lugares donde sospechan que pueden estar sus ángeles, cuando con pocos y rudimentarios recursos encuentran, cuando son ellas las que consiguen y reúnen todos los indicios, e incluso hasta tienen ubicados a los responsables, cuando son ellas las policías investigadoras. Cómo presumir la colaboración de las autoridades cuando las frases cotidianas que las familias en búsqueda escuchan son “¿Pues en qué andaba su familiar?”, “Tiene que esperar al menos 48 horas para poner la denuncia”, “Ahora que información me trae”, e incluso “Mejor ya ni le busque”.

Así podría seguir con un sinfín de puntos proyectados el martes, pero quizá no terminaría. Y no, no quiero que le vaya mal a Jalisco, ni vender periódicos, ni exponer un Estado que tiene tanto potencial para ser primer lugar en muchas cosas positivas, se trata de abordar la problemática con la verdad y de la mano de las familias que buscan, pero en serio. Basta ya de simular empatía con la problemática, basta ya de decir que se da la cara a las familias si se les excluye de esta clase de ejercicios (al igual que se excluyó a organizaciones de la sociedad civil).

Estoy segura de que, de modificar el discurso, aceptar el problema, buscar soluciones de la mano de los colectivos, y entender que no se trata de atacar, sino de buscar soluciones, ayudaría mucho a cambiar la situación, no solo para lograr una buena imagen para quienes nos observan desde afuera, sino de verdad, para cambiar la historia. Pero sin las familias que buscan a sus desaparecidos, no.

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