Sábado, 27 de Noviembre 2021

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Las malas señales en la Celac

Por: Jaime Barrera

Las malas señales en la Celac

Las malas señales en la Celac

Si ayer hablamos de los excesos en los apapachos a Cuba y las críticas a Estados Unidos en que incurrió el presidente Andrés Manuel López Obrador en el pasado desfile militar por las fiestas patrias de la semana pasada en el que tuvo como invitado especial al presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, habrá también que dejar consignadas las malas señales que lanzó el líder del gobierno de la autollamada cuarta transformación durante la sexta cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), celebrada el fin de semana pasado en Palacio Nacional.

Si ya señalábamos que al haber ignorado AMLO las críticas que al gobierno cubano le generaron las acciones de represión a los manifestantes que salieron a protestar en La Habana y otras comunidades en la Isla en julio pasado por sus malas condiciones de vida y violaciones de derechos humanos, México se colocaba muy próximo al eje latinoamericano antiestadounidense Cuba-Venezuela-Bolivia.

Esa idea quedó más que confirmada luego de la reunión de Celac y seguramente reportada a Washington por los diplomáticos estadounidenses en México encabezados por el recién nombrado Embajador, Ken Salazar, quien tuvo muy incómodos momentos el jueves pasado que fue invitado al desfile militar y quedó lejos de la primera fila donde se colocó a la delegación cubana, y desde donde oyó el duro discurso contra Estados Unidos por el embargo comercial contra Cuba y la petición al Presidente Joe Biden, de levantarlo.

Y es que López Obrador, aún con las advertencias que le hicieron desde la Secretaría de Relaciones Exteriores de Marcelo Ebrard, repitió los chiqueos al presidente cubano, al de Bolivia y al de Venezuela, Nicolás Maduro, sin duda, los más radicales gobierno de izquierda de Latinoamérica, y donde más denuncias de violación de los derechos humanos existen.

De los 31 países que acudieron, esos tres fueron los que ocuparon los sitios privilegiados y cuyos gobiernos fueron los que más reconocimientos tuvieron del Presidente anfitrión que volvió a omitir el más mínimo cuestionamiento a los rasgos autoritarios de esos homólogos suyos, que si fueron criticados por ejemplo, por el de Uruguay, Luis Lacalle, quien señaló que en Latinoamérica es evidente que existen países en los que aún existen aparatos de estado que reprimen a disidentes y encarcelan a opositores, como es el caso de Cuba, Venezuela, y más recientemente y de forma burda y criminal en Nicaragua.

Fueron las malas señales que el gobierno de la 4T lanzó nuevamente al mundo perdiendo así la oportunidad de conquistar un liderazgo moderno entre los todos los países de América Latina que le sirva para ser el interlocutor con las y los líderes de otras regiones en este momento crítico del planeta.

jbarrera4r@gmail.com

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