Jueves, 02 de Abril 2020
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Desde la confianza

Por: Pablo Latapí

Desde la confianza

Desde la confianza

De los tiempos en que mi madre se dedicó a la apicultura (el cuidado de las abejas) tengo un especial recuerdo del humo; la imagen clásica del apicultor con su malla cayendo desde el sombrero y hasta más abajo de los hombros (pare evitar los piquetes), los guantes y un humeador en mano. Ese aparto de origen muy antiguo que quema en condición de brasa viruta de madera y al presionarlo arroja una gran cantidad de humo. 

La reacción de las abejas cuando se echa el humo en su colmena es sorprendente; entran en un especie de estado de alerta donde no hay miedo (no huyen volando), no se sienten atacadas (por lo tanto no atacan) y aunque bajan el ritmo siguen trabajando. 

Si algo puede definir la reacción de las abejas sería algo así como alerta pero con confianza. 

Algo similar he sentido con la llegada de la contingencia por el coronavirus; muchas de las personas que conozco (buenos amigos) sin dejar de estar en alerta por lo que puede significar un contagio (aunque en la mayoría de los casos no es grave) siguen trabajando (quizás bajando el ritmo) todos los días, y algunos más, los mejores, ya pensando en lo que viene después de la crisis. 

Tristemente, hay un amplio segmento de la población (una gran mayoría) que ha preferido invadirse a sí misma por el miedo, y es la que se ha paralizado, la que busca a toda costa faltar a sus empleos, y que gusta de establecer una especie de competencia a ver quién difunde más miedo en chats de WhatsApp (los más peligrosos, por cierto) y las redes sociales. 

Parece que van ganando la batalla. 

Malinterpretan los anuncios del gobierno federal (en ocasiones fallidos) y se imaginan (la peor combinación es el miedo con la imaginación) escenarios apocalípticos. 

El problema es que están paralizando el país, y eso sí es serio. 

Desde nuestra posición como comunicadores en Jalisco buscamos apostarle en este momento a transmitir desde la confianza. 

Todos los días: confianza. 

Se acatan las medidas del gobierno local, por supuesto, pero no dejamos de ir a la televisora, vamos a hacer compras de comida, no dejamos de asistir a restaurantes por lo menos dos veces a la semana para apoyar estos negocios (casi desiertos) y enviar el mensaje que son lugares higiénicamente seguros. Porque por supuesto nos hemos vuelto casi obsesivos de observar las medidas básicas para no contagiarse. 

Buscamos transmitir desde la confianza. 

Y aprovechamos espacios, como está columna que amablemente me presta EL INFORMADOR, para invitarle a transmitir desde la confianza, no desde el miedo. 

Usted mejor que nadie sabe cuáles son las mejores medidas para evitar contagios, respetémoslas, y sigamos apostando a movernos nosotros, mover la economía y enviar constantemente mensajes de confianza 

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