Miércoles, 25 de Mayo 2022

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- “Fuenteovejuna”

Por: Jaime García Elías

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Con respecto a la utilidad práctica que tendrán y al beneficio social que reportarán las obras “insignia” de la actual administración federal -el Aeropuerto Felipe Ángeles, el Tren Maya y la Refinería de Dos Bocas-, ya la historia emitirá el veredicto definitivo. Y dirá, adicionalmente, si tales obras se inscriben como genialidades... o como ocurrencias disparatadas de su autor.

Hay, en tanto, un rubro en que ya puede adelantarse -salvo prueba en contrario- la dolorosa, triste, lamentable conclusión de que esta gestión ha sido calamitosa: el de la impartición de justicia.

-II-

El lunes, a pregunta expresa sobre la demora de algunas investigaciones ministeriales de la Fiscalía General de la República, el Presidente López Obrador aseveró que “puede ser que se tarden algunos expedientes (...), pero no hay impunidad; de eso estoy convencido”.

Suponiendo -sin conceder- que tenga validez el pretexto de que la demora en la aplicación de la justicia obedece a la intención de que los expedientes correspondientes a los cerros de “carpetas de investigación” que supuestamente se abren cada vez que la autoridad tiene conocimiento de un posible delito se integren debidamente, la impartición tardía de la justicia es, por sí misma, una forma de injusticia.

Ahora bien: impunidad, diccionario en mano, significa “calidad de impune”; e impune, “que queda sin castigo”. Si, según cifras del INEGI, más del 90% de los delitos que se cometen en México no se denuncian, y el 94% de los que se denuncian no se resuelven con la identificación y aprehensión de los presuntos responsables, el proceso y la correspondiente sentencia, ambas son señales inequívocas de que, una de dos: 1) o el castigo a los delitos es la excepción, y la impunidad -por ende- la regla generalizada, o 2) estamos hablando idiomas diferentes.

-III-

Incidentalmente, una nota de “El Universal”, ayer, refiere que usuarios del transporte público lincharon a un ladrón que subió a un pesero para tratar de robarlos, en la alcaldía de Tláhuac. El linchamiento (“ejecución tumuluaria y sin proceso de un sospechoso o un reo, habitualmente precedida de un arresto ciudadano, con la intención de aplicar la justicia más pronta y sin esperar a un proceso legal”) no se consumó porque la víctima tuvo la fortuna de que lo protegieran los policías que oportunamente atendieron el reporte.

Y es que, cuando la autoridad está espantándose las moscas mientras dan la tercera llamada para el Juicio Final y entonces hacer su chamba, “Fuenteovejuna” reacciona a su manera.

jagelias@gmail.com

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